dic 11
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He querido crear este artículo para que, aquellos que no conocéis a D. Fermín sepáis de quién estoy hablando cuando lo mencione en mis posts.
Cuando eres autónomo o tienes una pequeña empresa es fácil que en algún momento te topes con D. Fermín como cliente, y creeme, este cliente, definitivamente, no es como los demás.
D. Fermín es un empresario que montó su empresa hace más 30 años, ha llegado a donde está por el mismo, a base de esfuerzo y trabajo y tiene la costumbre de decir “en mis tiempos… pero ahora…” cuando intentas explicar alguna de tus ideas.
Con D. Fermín sientes que nada de lo que aprendiste en la universidad, los cursos de técnicas de venta o en el día a día te sirven.
D. Fermín es diferente, es una persona muy modesta ya que él núnca ha hecho nada importante… son “sus huevos” los que han hecho todo… Mis huevos montaron esta empresa… Mis huevos construyeron el edificio… incluso cuando ha hecho algo relacionado con su vida personal, el mérito siempre es de “sus huevos”… Mis huevos se han comido el mejor jamón de este país…
D. Fermín está a punto de jubilarse pero nunca encuentra el momento para hacerlo, primero por que “el niño” o “la niña” aún no están preparados para llevar el negocio familiar y segundo porque su empresa es su vida.
El Niño o la Niña son personajes a los que habría que dedicar otro artículo completo, pero lo resumiré diciendo que la frase que más oyen de D. Fermín es… para que se gastarían mis huevos el dineral de la carrera en Harvard y el Master en Oxford.
D. Fermín te mirará con los ojos muy abiertos cuando haces o dices algo meritoso, nunca te felicitará, simplemente se gira hacia “el niño” y le dirá, ves? un tio como dios manda… y finalizará la frase con un suspiro.
Con D. Fermín puedes llevarte grandes lecciones de la vida comercial, D. Fermín defenderá a capa y espada sus técnicas de venta con frases del tipo… Mis huevos han vendido más en los bares que en las salas de reunión.
Por concluir este artículo me gustaría decir que yo, tengo un gran respeto y admiración por D. Fermín. Todo lo ha conseguido por él mismo y aunque en este artículo he preferido hacer una pequeña burla sobre él, no puedo por menos admirar la tenacidad y capacidad de “los huevos” de D. Fermín.